Lugares Recomendados, Viajes

¿Qué hacer cuando solo tengo 48 horas en Bruselas?

Puedes encontrarte el amor de tu vida ¿quién sabe? Antes de contarte esta anécdota, querido viajero y lector, déjame adentrarte en mi pequeño viaje de tres días hacía Bruselas, una ciudad encantadora y barroca con un gran parecido a la bella ciudad, París.

El primer día que llegué, fue un día de enero, llovía como no había un Dios. Salí del aeropuerto, cogí un taxi y me fui dirección al hotel, pero guess what, llovía tanto que los coches tuvieron que parar porque ya no había visibilidad para los conductores. Aún así, sin perder los ánimos, llegué al hotel. Un pequeño hotelito fuera de Bruselas, más preciso en la pequeña ciudad Charleroi, llamado La Basse Sambre. Por cierto, todo el mundo habla inglés ahí, así que si eres como yo, no tendrás ningún problema en comunicarte con el mundo.

Se me olvidó decir que este viaje lo elegí un día cuando estaba en casa, pensando como siempre, qué hacer con mi vida. Me metí en Skyscanner, sin duda, elección número uno para los viajes, y conseguí un billete para Bélgica con solo 49 euros ida y vuelta. Luego muy contenta le dije a mi familia que me voy sola a Bruselas, y así fue. Me encanta viajar sola, pero sobre las ventajas de viajar en solitario, ya otro día.

Antes de hablar sobre Bruselas, aunque Charleroi es un pequeña ciudad donde parece que no hay nada que ver, puedo decir que es muy recomendable visitar el museo de la Fotografía de Charleroi, que es un espectáculo. Es situado en un antiguo monasterio neogótico en un barrio de la ciudad. Es uno de los museos más importantes de fotografía en Europa, con una colección impresionante de 8.000 fotografías y tres millones de negativos. Recomendación número uno, así que, ¿qué esperas?

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PS. La señora de ahí es parte del cuadro.

Así que el primer día visité esa ciudad, mojada hasta las bragas pero con recuerdos muy bonitos del museo. Por cierto, aunque el hotel es low cost, si tienes suerte como yo, puedes encontrarte con una buena habitación grande con TV, baño propio y sin cucarachas. Esto sí, los que te atienden muy amables siempre, y el hotel está muy cerca del aeropuerto de Charleroi.

Al dia siguiente, me fui a la divina Bruselas. Cogí un tren de la estación de trenes de Charleroi, son unos 9 euros y pico, y tardas una hora en llegar al centro de Bruselas. Inevitablemente, en tres minutos llegas a la Gran Place de Bruselas, donde ya no hace falta descripción. 4.png

La Grand Place está rodeada por las casas de los gremios, el ayuntamiento y la Casa del Rey.

En el centro verás gran parte de los puntos recomendables, y si tienes pereza, puedes coger fácilmente el metro o el tren hasta los puntos importantes. No te vayas sin ver el Palacio de Justicia de Bruselas, que está en la plaza de Poelaert, la Catedral de Bruselas que está a 500 metros de La Grand Place, Las Galerías de San Hubert, el Palacio Real de Bruselas (ubicado en la parte alta de la ciudad), el Palacio del Cincuentenario (para llegar debes coger línea de metro o tranvía) y sin duda la Basílica del Sagrado Corazón que es una joya arquitectónica y la quinta iglesia más grande del mundo. Es preciosa, aunque algo alejado, a unos tres km del centro, y para ver sólo la Basílica la entrada es gratis.

También te recomiendo que veas el Atomium, el símbolo de Bruselas. Está alejado de la Grand Place, a unos 5 km pero puedes coger sin problemas la línea 6 de metro o de tren con dirección Heysel.

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Otro símbolo representativo de la ciudad es Manneken Pis, aunque desde mi punto de vida no muy recomendable. Aunque siempre hay colas para sacar fotos, este símbolo no es ni más ni menos que una pequeña estatua de un niño orinando. Y si quieres ver la versión femenina de esta estatua, que diría yo que es más original, puedes ir a Jeanneke Pis, también cerca de la Grand Place.

Si te gusta recorrer las calles y encontrar barrios o rincones desconocidos, te recomiendo que lo hagas en esta ciudad. Es el sitio ideal para esto, si no tienes problemas de espalda claro. Te recomiendo sin duda que pruebes el chocolate, los mejores gofres del mundo y sobre todo lo más delicioso que comí: las patatas fritas de Bruselas. Se encuentran en cualquier rincón del centro y cuestan unos tres euros.

Y por último, no, no se me ha olvidado contaros la anécdota. Al terminar recorrer la ciudad, decidí tomar un té y una tarta de zanahoria (mi postre favorito), en un café del centro de la ciudad, Café Capitale. También necesitaba wifi en un sitio con temperatura razonable por lo menos, ya que en la ciudad nevaba. Dentro, un ambiente muy cálido y bonito. Me senté en una mesita, cerca de un joven que igual que yo, buscaba desesperadamente wifi. Pero al sacar mi iPad, y al ver a Elmo, el chico se quedó un tanto sorprendido. Sí, la funda de mi iPad es un Elmo, pero ¡ojo! nadie se mete con mi Elmo! Y así empezamos a socializar, el empezó a contarme lo mucho que le gusta Elmo, que era canadiense y sobre sus viajes a Bélgica y por el mundo. Finalmente, le di las gracias y me fui. De hecho, una de las mayores ventajas de viajar solo es que tienes un montón de posibilidades de conocer gente y experiencias nuevas. Y por qué no, también enamorarte. Aunque no fue mi caso ji ji ji

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Y por último, ve y visita Bruselas y si tienes tiempo también la ciudad de Brujas. Aquí tienes una compañera!

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Valentina

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